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INFORME SEMANAL 17 DE NOVIEMBRE

EDITORIAL SV

La economía transita semanas de relativa tranquilidad, impulsada por el impacto financiero positivo del resultado favorable al oficialismo en las elecciones legislativas nacionales. Desde las variables fundamentales de la economía, las expectativas están respaldadas por una credibilidad del compromiso de disciplina fiscal junto a la percepción de que la dinámica de la balanza de pagos cerrará sin disrupciones con alguna forma de financiamiento externo – para los más optimistas, con acceso a mercado de crédito e inversión externa directa; para los más pesimistas, con uso del financiamiento multilateral (FMI) y bilateral oficial (Tesoro de EEUU).

En el frente fiscal, con la perspectiva de una incipiente aunque leve recuperación de la actividad económica, el superávit primario luce consolidado. En el acumulado del año se destaca una suba de las prestaciones sociales, cuyo ajuste parece haber alcanzado un límite de sostenibilidad política, y una caída en los subsidios energéticos y las transferencias a provincias, dos ajustes que era razonable que ocurrieran. Por otra parte, nuevamente crece la visibilidad de la diferencia entre el resultado financiero que computa el sector público nacional y aquél más realista que surge de contar como intereses la capitalización de las letras capitalizables.

En el frente externo, como muestran los gráficos que mostramos en este Informe Semanal, conviven un espectacular desempeño de Vaca Muerta que ha transformado la balanza energética del país, con una tendencia creciente de las importaciones, que se afianzaría con la recuperación del nivel de actividad. En este contexto, el Gobierno enfrenta la disyuntiva entre decidir acumular reservas internacionales, lo que implicaría un tipo de cambio más alto – que requeriría de una modificación del régimen cambiario – y una disminución más lenta de la inflación, pero generaría en el mercado internacional la percepción de mayor capacidad de repago de las deudas en moneda extranjera, contribuyendo a una mayor baja del riesgo país que aumentaría las chances de acceso al mercado de crédito a tasas razonables; o alternativamente, mantener el esquema de política económica y cambiaria actual que conlleva no acumular reservas, que tiene más beneficios políticos de corto plazo pero es menos robusto para el desarrollo del país.

En el frente financiero, continúa el descenso de las tasas de interés. Usualmente se resalta el impacto en la actividad que debería tener la baja de tasas; en este contexto, consideramos que con la actual política de altos encajes bancarios que limita el crecimiento del crédito, la baja de tasas tiene más impacto en la estabilidad cambiaria y de precios, ya que desacelera la velocidad a la que crece la liquidez en pesos sin que se acelere proporcionalmente el crecimiento del crédito (esto último de por sí implicaría una recuperación más rápida de la actividad y por ende de la demanda por divisas).

Esperamos que disfruten la lectura del Informe. Buen fin de semana largo.